Masaje Lomi-Lomi o Hawaiano

Escrito el 28/04/2019


    El masaje Lomi-Lomi o Hawaiano se formó a partir de diferentes ritos de celebración y llegó  a Occidente como una terapia altamente para conseguir una relajación total de cuerpo y mente.

 

    El masaje lomi-lomi o hawaiano se lleva utilizando hace más de 40000 años y  lo utilizaban los indígenas hawaianos en los ritos de sanación y en momentos trascendentales de la vida, como son el embarazo y tras el parto, dando a la madre y al hijo un suave masaje para celebrar la vida.

 

    Los masajistas  que están especializados en este tipo de masajes siguen técnicas ancestrales hawaianas similares a ciertos movimientos de la osteopatía y de la quiropraxia mediante ellas se busca la estimulación de aquellos puntos de mayor tensión muscular y emocional.

 

    El masaje lomi-lomi  entiende el cuerpo como un todo global en el que hay que encontrar el equilibrio óptimo entre lo físico, lo psicológico y lo espiritual.  Para encontrar ese equilibrio se debe proporcionar el ambiente adecuado y conseguir que fluya la circulación energética, que será lo que finalmente provoque una sensación de balance en el cuerpo.

 

    El masaje lomi-lomi tiene múltiples beneficios, al proporcionar un efecto relajante sobre el sistema nervioso y muscular ayuda a combatir el estrés, al equilibrar el balance energético del organismo se reducirán los síntomas de la depresión

El masajista da indicaciones al paciente de cómo debe respirar para buscar la mayor relajación posible, así se mejora y potencia la capacidad respiratoria.

El trabajo realizado en la musculatura ayuda a tonificar el cuerpo mejorando su flexibilidad y movilidad de las articulaciones y esto ayudará a  evitar lesiones.

Con el masaje lomi-lomi se activan diferentes puntos energéticos del cuerpo y se liberan toxinas que están en las capas superficiales de la piel, se mejora el drenaje linfático y sanguíneo al aumentar la temperatura de la piel, todo ello lleva a mejorar el sistema inmunológico.

También se encarga de rebajar la tensión corporal, por lo que elimina agarrotamientos y consigue acabar con dolores que podrían ser crónicos.

 

    En principio no existen contraindicaciones, ya que se puede adaptar a la situación de cada paciente. En caso de padecer cualquier enfermedad o síntoma, es importante comentárselo al masajista para  que determine la conveniencia de recibir esta terapia o posponer hasta que el estado de salud mejore.

 

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